My pleasure

Hay algo ciertamente curioso en los placeres culpables. En sentir desazón en la conciencia por algún tipo de disfrute. La intimidad de lo escondido. Me encantan ese tipo de comportamientos tan propios del ser humano, todas las veces que el placer nos reporta culpabilidad de algún modo.
Mi placer culpable de hoy es quedarme en casa, dar la espalda a la vida social y cambiarla por un largo baño de espuma, un buen libro y una película con palomitas.
Mis grandes placeres me traen la culpabilidad de sentir no estar exprimiendo mi tiempo al máximo. Pero estoy en proceso de aprendizaje. Poco a poco voy descubriendo que perder el tiempo es, muchas veces, la mejor manera de aprovecharlo.

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