Bittersweet

El otro día tuve por un breve momento la sensación de haber conseguido convertirme en quien siempre había querido ser. Fue efímero, y menos mal, qué chasco llegar a la meta. Qué agridulce y catastrófico sería haber conseguido ya lo que esperaba de mi, sería quitarle la diversión a todo, y si no hay diversión entonces ¿qué hacemos aquí? Reinventarnos, evolucionar, querer ser siempre mejor que antes y saber siempre donde vamos queriendo llegar pero sin dejar de ir nunca. Los objetivos están para alcanzarlos, dar una vuelta a su alrededor y tirarlos más lejos. O eso, o la nada. No hay más. La vida es drástica.

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