Trouble 

La vida es un conjunto de locuras pequeñas sobre las que se asienta una locura más grande. Si no asimilas este concepto, puede que te lleve por delante.

La vida hay que volarla, con los pies en el suelo, a paso ligero pero sin abandonar tierra firme. En la maleta las ganas y a mano 3 contactos de emergencia; los de verdad, los que no fallan. 


Sentirlo todo, todo el rato. Dejarnos caer al precipicio de la incertidumbre: no hay nada más aburrido que la ausencia de duda. No hay nada más aterrador que la ausencia de miedo. Querernos bien alto, querer bien al resto. Hablar de lo que nos gusta en voz baja y defender lo que no a gritos.

Creer en la justicia. No dejar que nuestra manera de ser quienes somos sea una excusa para no intentar ser mejores. Soplarnos suave las cicatrices. Llorar a mares con la cabeza alta. Sentirlo todo, todo el rato. Reírnos con los ojos cerrados.

Arrepentirnos, saber volver. Eliminar la distancia con un gesto de la mano. Bailar sin música, a todo trapo. No sonreír nunca a medias, no hacer las cosas a medias, nunca querer con medias tintas. Soltar el freno de mano.

Disfrutar el viaje. Probarlo todo. Empezar una vida nueva cada septiembre y dedicar el resto del año a cuidar la vieja. Suspirar, al menos, una vez al día. Es la mejor manera de coger aire. Dejarnos arrastrar por un vicio, por un hobbie, hacer gala de un esfuerzo endiablado. Resistir.

Estamos en este mundo para probarlo todo, para coger lo que la vida nos da y diseñar nuestro camino. Para tomar una copa de vino en tu terraza o compartir una cerveza en las escaleras de otoño. Para capturar La Luz de septiembre en un millón de fotos. Para crecer despacio.

Para ir, y volver, darnos la vuelta y volver a intentarlo.

Para verlo todo.

https://youtu.be/5fELORFm-P0

This is not what I paid for 

Llegas, y todo es azul. Y tú, que estás acostumbrado a que el mar te rodee, recuperas la capacidad de maravillarte con la naturaleza. Entrecierras los ojos para enfocar a pesar del sol, y descubres una forma de vida diferente. Más sencilla, más simple, más perfecta. No sé si podría vivir aquí, pero he vuelo siendo muy consciente de que es aquí donde -de todos los lugares en los que he estado últimamente- más a gusto conmigo misma me he sentido. Filipinas ha recuperado mi esencia y ha traído de vuelta mis ganas. Dicen que a los sitios donde has sido feliz no deberías volver, pero ojalá otro viaje así y descubrir cuanto hemos cambiado ambas; las islas y yo.