Agosto dulce

Llegar a un sitio nuevo es sentirme otra vez como si tuviera 6 años y estuviera descubriendo el mundo por primera vez. Todas las veces. Porque es así, las sorpresas terminan cuando se acaba tu capacidad para dejarte sorprender.


Pasear como quien estrena zapatos, disfrutar como quien abre las calles. Estrenar de verdad ciudades, aeropuertos, paisajes y experiencias.  Que no se te acaben nunca las primeras veces. 

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