Over

Hace tiempo que la distancia dejó de medirse en kilómetros para medirse en besos. Y en versos. Y en vernos. 

Ha pasado a medirse en puestas de sol y maletas con ropa húmeda. En copas frías y rabas recién hechas. En pasos. En muchos pasos. En taconeos de vuelta.

En secretos, en fotos a contraluz, en mensajes de madrugada. En despedidas, papel mojado.

Se mide en baños en el mar y apretones de mano, en llamadas de teléfono y notas de voz. Se mide en granos de arena.


En La Luz de mediodía y las noches con chaqueta. En comidas y cenas, en vino blanco y cervezas. Y en echar de menos. Sobretodo eso, en todo lo que echamos de menos.

Feliz Semana Grande.

Anuncios

Esto es todo.

Hoy he llegado a casa del puntal, envuelta en salitre, con el pelo rizado y marcas de sol. Con los restos del helado aún en la mano, he entrado por casa a las 8, dejando un charco de arena en el suelo de la cocina, con cansancio de sol. 

Me he dado un baño en la piscina y una ducha interminable y he dejado que el pelo se secara al aire. 

Me he dejado caer en el sofá con esa sensación que solo se tiene en verano, cuando sabes que no hay ninguna preocupación que te vaya a levantar de ahí, y he respirado.


He hecho como que veía la tele mientras cotilleaba cosas en el móvil y me he levantado tiempo después echando ya de menos la sal en mi piel. Me han gustado mis marcas de sol y las mejillas coloradas de la playa.

He cenado un sándwich a toda velocidad y he bajado andando al centro con la chaqueta en la mano. Con una sonrisa indeleble en la cara y los restos del cansancio escondidos en casa en la bolsa de la playa, para la siesta de mañana.

He escuchado el murmullo de cañadio que ha ido subiendo de intensidad a medida que me aproximaba y, por fin, he subido al bar La Calle a pedirme una copa. 

La felicidad sabe a la primera copa del primer día de verano en la primera noche de cañadio. Y punto.

Not yet.

Lo fácil sería dar la vuelta e irnos por donde hemos venido. Renunciar a aquello que queremos conseguir solo porque se encuentra fuera de la zona en la que estamos cómodos. Fuera de aquello que echamos de menos. No hacer sacrificios, olvidar el esfuerzo.

Lo sencillo es abandonar a medias. Tirar la toalla. Rendirse. Qué palabra más fea. Rendirse.

No. Aún sigue mereciendo la pena.