A los buenos días 


En realidad no es tan facil como puede parecer esto de sentarse, tener una idea y llevarla a la practica. Hay mucho ensayo error por el camino, algún que otro resbalón, jornadas perdidas y frustración

El problema es que esto no es una competición al uso, no compites únicamente con los demás si no también contigo mismo. Y con las ganas que tu mente tenga de trabajar adecuadamente. Y así es día tras día.

Y, si, claro que hablo de opositar. Pero en realidad esto se puede extrapolar a todos los aspectos de nuestra vida. Todos aquellos que no nos vienen dados, claro. A veces parece que hemos perdido la capacidad de esforzarnos. Nada que suponga un sacrificio despierta nuestro interés, aunque el sacrificio sea mínimo y la recompensa monumental.

Nos cansamos antes de empezar, esperamos sentados a que otro venga a hacerlo por nosotros, con la excusa de no ser tan sabios, o tan Fuertes o tan espabilados como el tercero. Y se nos olvida que todas esas cualidades se cultivan, no crecen en los árboles.

Y también que hay algo poético en esforzarse, en no dejar que la vida pase por delante de nosotros sin parar si quiera a saludarnos, en tener algo por lo que sentirse satisfecho en los últimos momentos del día. Cambiar las preocupaciones que nos asaltan antes de dormir por una sonrisa relajada. Y es que nada puede poner un broche final a un día como la sensación de haberlo exprimido al máximo.
Y ya saldrá el sol por donde quiera.

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