Con medias tintas.

Si hay una frase que me gusta escuchar, es “qué bien me conoces”. Tengo por hobby tomarme mi tiempo para conocer a las personas, el estudio del antropocentrismo más antropocentrico. El ser humano por el ser humano, intentar descubrir cómo hacer más fácil la vida de los que me rodean. No digo que se me de bien, de hecho muchas veces se me da estrepitosamente mal pero no siempre aquello en lo que destacamos es lo que termina por apasionarnos.

Por eso me gustan las sobremesas de gin tónic y los cafés en los días de lluvia. Por eso me gustan las cervezas de verano, porque en pocos sitios se conoce mejor a alguien como alrededor de una mesa.

Disfruto con la gente transparente, aquella a la que se ve venir de lejos, la que sabes por dónde te va a salir al cabo de un tiempo si le pones ganas. La gente que se deja conocer. Y sobretodo me gusta la gente que se esconde porque busca un poco de interés para mostrarse, la que requiere de una red de confianza para sacar a La Luz la inmensidad de sus virtudes.

Me gusta sorprenderme de lo bien que alguien me conoce a mi, y me encanta descubrir que aquel a quien creía conocer a la perfección aún tiene la capacidad de sorprenderme.

Y como buen reflejo de mi personalidad, también aprecio a aquellos que son un reto.

Pero sobretodo, me gusta sorprenderme a mi misma. Me gusta descubrir un nuevo pliegue de mi personalidad que no conocía, ver que puedo superarme en mi capacidad de perder el tiempo y a la vez en mi habilidad para angustiarme por no estar aprovechándolo. Ver que aprendo de mis errores y, más que nada, disfrutar de estar perdiendo poco a poco la cabeza.

Me encanta ver que cada segundo que pasa un poco de sensatez me abandona para dar paso a un recién adquirido don para apreciar las cosas, todas. No haberme aburrido aún de pasar tiempo conmigo misma es algo que me maravilla, casi tanto como mi absoluta ineptitud a la hora de compartimentar mi mente cuando tengo que estudiar.

Me alegra descubrir que soy una ignorante en todas las materias que existen en este mundo y una completa perdedora en cualquier juego de azar, aunque sea la más competitiva. Me gusta ser consciente de todo lo que me queda por aprender, pero también admirar de vez en cuando algunos aspectos de mi capacidad de sacrificio. Porque si no me quiero yo, no vamos a llegar a ningún lado.

Y por encima de todas las cosas, no saber nunca hacia dónde me dirijo y eso me gusta, porque como diría Lewis Carrol, es la forma de asegurarme que voy a llegar.

Mumford and sons- Ditmas

But this is all I ever was

And this is all you came across those years ago

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