Invierno 

No nos conocemos, pero me han hablado de ti. Dicen que tienes una sonrisa que congela los corazones más pasionales, y unas manos que abrazan de manera distinta.

Me han contado que tus atardeceres no se parecen a los de ningún otro y que exhumas chulería por todas las esquinas. Dicen que eres de piedra, hasta que dejas de serlo.

Que en tus ojos verdes se refleja el mar, y que pareces hecha para vagar por las montañas. Me han contado que te gusta comer, y ya no ha hecho falta que me cuenten más. Que tienes más variedad gastronómica de la que te da tiempo a contar, y paisajes amarillos que se esconden de las lunas de invierno.

Me han susurrado tus cuentos para no dormir, y esa seguridad que te acompaña a cada paso. Me han dicho que no hay nadie que aporte más que tú, ni nadie que sea menos digno de confianza.


Me dicen que tienes calles que fueron hechas para ser paseadas, pero que lo verdaderamente digno de mención es la arena de tus playas.

No dejan de hablar de ti, como si merecieras la pena. Como si los días grises siguieras apeteciendo, como si tuvieras ese extraño magnetismo que nos obliga a volver.

Como si sonaras a casa.

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