De domingo por la tarde

Y para ti que no me pides consejo, te deseo que tu trabajo sea un guilty pleasure. Que encuentres eso que te apasiona y te hace sentirte mejor contigo mismo, eso que hace que se note el orgullo al final de tu garganta cuando cuentas a qué te dedicas.

Que lo que estás haciendo ahora, sea el camino a seguir para llegar más lejos. Que puedas ir tachando uno por uno los puntos de tu lista de objetivos. Que no se muera tu ambición. Porque sí, hemos venido a este mundo para ser felices. Pero hay algo en nosotros que nos empuja a darle un sentido a nuestro caminar, caminar en círculos termina mareando. Así que fijate una meta, sea la que sea, tanto personal como profesional. No tiene que ser una meta difícil, ni una meta vital; puede ser solo un escalón en el ascenso. Puede ser quitarte la espinita de aquello en lo que algo te dijo siempre que podías destacar.


La recompensa no es sencilla, a veces tarda en llegar y exige más esfuerzo de lo que pensábamos. A veces, esta sociedad en la que vivimos en la actualidad que nos ha acostumbrado al placer inmediato, a la respuesta inmediata, hace que nos olvidemos de cómo ser pacientes. Que eso no te eche atrás. Rodéate de gente que te ayude a sentarte y coger aire durante un rato, sumérgete en el mar y quédate allí hasta que las malas ideas desaparezcan, baila hasta que no puedas más. Abre una cerveza que te de la energía para continuar.

Pero si has encontrado eso que hace que quedarte un domingo por la tarde en casa encerrado no te importe tanto, o lo que a pesar de los altibajos te reporte una sensación de satisfacción al final de mes, no renuncies a ello. “Find what you love and let it kill you”. Porque al final, lo que de verdad importa es saber que podemos hacer aquello que nos propongamos, que podemos destacar. Y que podemos estar orgullosos de nuestros logros personales, dejando a nuestro paso un bagaje más extenso del que en un principio sospechamos.


Y si le has dado una oportunidad y sigues sintiendo que no estás donde te gustaría estar, cambia las cosas. Nunca es demasiado tarde para volver a empezar, desde el principio otra vez, con la paciencia por bandera.

 

Feliz lunes.

 

“The Unexpected Virtue of Ignorance”

No sé qué tiene que lo hace tan especial, y eso me encanta. Lo desconocido. La incertidumbre.

Esa sensación que normalmente me molesta hasta la extenuación, hay días que se transforma en la ilusión de los comienzos. La certeza de la existencia de las cosas inciertas, lo que aún no se sabe. La falta de seguridad en los propios conocimientos. Todo lo que queda por aprender, todo lo que queda por ver.

Saber que somos ignorantes en casi todos los sentidos, que podemos aún conocer nuevos sitios, gente nueva, nuevas sensaciones que nos despierten curiosidad. Eso es lo que muchas veces se traduce en motivación renovada.


En estos casi seis meses que llevamos de año he aprendido tantas cosas sobre mí misma que no sabría por donde empezar. Y también he aprendido que en Cantabria a veces hay tormentas de verano, que la primavera puede venir en forma de sol y no en forma de persistente lluvia y que la playa del Sardinero también puede disfrutarse calzada. Que los vinos saben igual de bien entresemana y que puede que debamos tomarnos las cosas con más calma.

He aprendido que no hay nada que pueda impedirnos continuar, que en La Posada del Mar hay que pedir atún rojo y que en el Nobrac de vez en cuando también se cogen vacaciones. La diferencia entre las trufas de verano y de invierno, a qué saben las despedidas, y la importancia de ser paciente.

Además, hoy hace un año que empezó desotilezayturnedo y de este proyecto he aprendido que aún me quedan mil cosas por aprender.

He aprendido dónde están mis límites y a saber esperar. Y lo más importante, he aprendido a quererme como me gustaría que me quisieran los demás.Pero sobretodo, que hay días de primavera en los que lo mejor es desaprenderlo todo, sentarse al borde del acantilado en la Virgen del Mar, y ver el tiempo pasar a nuestro lado.

 

Pd. Felicidades.

 

 

Todos los días 

Si algo he aprendido de ti, es que las cosas saben mejor si se comparten. Que un éxito no lo es tanto si no se celebra con alguien, y que un fracaso lo es menos si se reparte el peso entre varios. Toda la vida me has oído decir que las personas vienen a cumplir un papel en nuestro camino, y parece que el tuyo es el de la perpetuidad, uno muy protagonista.

Si tuviera que definirte en una palabra, probablemente diría que eres libre. Siempre lo has sido, a pesar de los condicionantes que te han venido impuestos desde fuera. Y esa libertad para ver por encima de las cosas a pesar de tu estatura, para decidir entregarte a la aventura sin freno, es una de las cosas que más admiro de ti.

No hay un lugar de Santander en que no tenga un recuerdo contigo -muchos de ellos silenciosos a pesar de tu facilidad de palabra- ni una parte de mi camino que no haya compartido contigo. Has sabido como hacer para entenderme y te he visto celebrar conmigo avances como si hubieran sido tuyos -muchas veces lo son-. La confianza, la lealtad, se construyen, y subsisten a las piedras del camino. Un buen puñado de años.

Esta entrada lleva demasiado tiempo siendo un borrador y tu demasiado tiempo orbitando conmigo. Y lo que hemos llorado… -en el río de la pila, en un bordillo en una verbena una noche de fuegos, en la catedral con mala iluminación, en la cala; nos gusta la variedad-. Y lo que nos hemos reído; sobretodo lo que nos hemos reído.

Puede que sea verdad que este va a ser nuestro año, puede que empecemos a aparcar a la primera en el rio a las 9 de la noche, que en los bares que nos hacen sentir en casa siempre haya mesa libre y que cuando lleguemos a la segunda este verano no tengamos a nadie alrededor interrumpiendo las siestas. Tal vez sea el año en que de verdad decidimos hacer algo con nuestra puesta en forma, puede que nos acerquemos un poco más a la independencia. Quizás se alineen los astros y luzca el sol cuando paseemos el sardinero, y dejemos de andar bajo la lluvia. Puede La Tasca empiece a repartir a domicilio y que elijamos las películas a la primera. Puede que terminemos de tachar los puntos de nuestra Bucket List.


O puede que sigamos como siempre y las tragedias se sucedan, pero que le vamos a hacer si disfrutamos con el drama. Sea como sea, será bueno si es compartido alrededor de la cerveza o un buen vino. En cualquier caso, vamos a seguir disfrutando de las cosas como nos gusta, con la moderación que de vez en cuando imprimo sin querer y las ganas que tu me has inculcado. Creciendo en paralelo. Sin pasar en casa más tiempo del imprescindible, poniéndonos morenas sin tomar el sol, asumiendo que ya somos ¨las de siempre¨en casi todas partes. Y que venga el mal por donde quiera.

https://youtu.be/Tm88QAI8I5A