Las cosas que merecen la pena.

If you love somebody enough

You’ll follow wherever they’ll go

That’s how I got to Memphis

That’s how I got… Everywhere

Las llamadas a tres, las buenas noches, despertarse en mitad de la noche desvelarse por un mensaje y sentir la necesidad de hablar por skype a las dos de la mañana. Coger vuelos de 200, 900 y 8000 km. Visitar en sitios nuevos, plantar bandera en otros países, conocer nuevas rutinas en el extranjero.


Celebrar un cumple varias veces en diferentes ciudades, jugarte una bronca en el trabajo por una despedida, dejar de estudiar por una llamada de teléfono.

Despertarse en casas ajenas que huelen a hogar, hablar hasta quedarse dormido, compartir pizza y peli una tarde de domingo.

Hacer tartas de chocolate, dar paseos en los que expulsar todo lo que pasa por la mente sabiendo que no va a ser juzgado. Guardar secretos. Callarse a veces. Tener conversaciones incómodas otras. Ceder una camisa, una falda, ceder un amor.


Dejarse los datos en una llamada de whatsapp, hacer 20 km andando por no saber cómo hablar quieta. Pasarse una salida en la autovia por estar enfrascado en una conversación. Volver pronto a casa una noche, no volver a casa el día que querías dormir. Madrugar cuando lo hacía falta.

Comprar regalos sorpresa, improvisar una cena, discutir durante siglos por organizar un plan. Llegar cinco minutos más tarde a casa, quedar el día que el sofá te atrapaba, quitarse el pijama un día de turbon.

Escuchar por decimoquinta vez la misma historia, forzar un sonrisa el peor día de tu semana, cambiar un festival por una cena tranquila a dos.

Poner al otro por delante, olvidar el egoísmo. Priorizar lo importante. Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da.

Excusas

Se me han acabado las excusas para ti. Para tus formas a medias y tus tardes de nubes. He ido diciendo por ahí que es esta época del año, que nos trastorna un poco a todos y nos pone melancólicos. Que estos días ni frío ni calor que los meses se hacen largos y hay poco entretenimiento. Que son esos meses que ni otoño ni invierno, ni nieve ni sol, que la lluvia hace falta para regar los campos.

Qué a nadie le amarga un dulce y todos preferimos ver verde a nuestro alrededor, que febrero y marzo se hicieron para ponerse al día con las películas que nunca viste y disfrutar de la comida basura antes de que empiece oficialmente la operación bikini.
Pero se me van acabando las razones. Es cierto, la Semana Santa está a la vuelta de la esquina, he desarrollado algún que otro hobby nuevo y este tiempo me da todo el tiempo del mundo para estudiar; pero me falta el sol, llámame loca.
Me falta el sol y un mar menos gris y más azul. Que a mí me vale todo menos la persistente lluvia. Parece que se anuncian cambios y de ser así, estoy preparada para perdonar. Que no puedo esperar a salir de estudiar y que sea de día o a poder salir por la noche sin un paraguas que arrastrar de bar en bar.


Qué la broma ha estado bien, pero solo por un tiempo, que la paciencia es amplia pero no ilimitada. Tampoco pedimos mucho, con un par de días de sur nos conformamos. Un amago de verano, de esos que nos gustan. De rabas improvisadas en el faro y dejar el abrigo en el coche.

https://youtu.be/Lot7QMSmhvQ
Y después que vuelva el invierno cuando quiera.