Qué tontería.

Creo que nunca había conocido a nadie que voluntariamente tomara la decisión de no regresar a cantabria. Puede parecer una tontería pero como cántabra para mí es una decepción. El sentir que como ciudad o como región no hemos sido lo suficientemente afectuosos, o lo suficientemente atentos. Es algo así como la sensación que se te queda cuando invitas a alguien a una fiesta en tu casa y se marcha antes de tiempo, poniendo una excusa absurda.


A veces el sentimiento de arraigo es caprichoso. Se manifiesta en formas desconocidas y te hace sentirte extraño.

Para alguien como yo, que le vendería Cantabria a quien fuera tiene un cierto regusto a fracaso el que alguien deje esta tierra sin haber caído rendido a sus pies. Puede ser exagerado pero creo que en cierto grado es algo que todos sentimos. Lo que es nuestro nos llena de orgullo, nos crea esa inevitable necesidad de compartirlo, de convencer hasta al más escéptico de que merece la pena cada metro cuadrado de verde. Qué tontería.

Como si se pudiera enseñar a querer los paisajes o la gente, como si pudiéramos vender que a este clima se le termina cogiendo cariño.

Como si nos levantáramos por la mañana con ganas de llevar a los demás a nuestro refugio secreto, ese desde donde mejor se ve el mar. Como si  la adrenalina y los escalofríos de bañarse de noche en la playa en pleno invierno fuera algo que aún mereciera la pena.

Como si viviéramos para probar nuevos platos o nuevos vinos. Como si siguiéramos teniendo sitio para los sobaos de postre.

Qué tontería.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s